viernes, 6 de diciembre de 2013

La Paz de los Trabajadores y el Sindicalismo


Nuestro País ha transitado un largo periodo de Guerra Civil Revolucionaria, como consecuencia de unas estructuras económicas y políticas desiguales, muchas de ellas aún se mantienen, como la concentración de la tierra en manos de terratenientes, la carencia de derechos básicos como la salud, la educación, el trabajo y la total falta de democracia popular, que ha impedido la expresión de sectores diferentes a la Oligarquía colombiana, que año a año se enriquece mientras el pueblo sufre en medio de la miseria.

El movimiento Sindical también ha sufrido las consecuencias de esta guerra, viendo como durante años nuestros lideres mas capaces fueron asesinados y sindicatos enteros fueron exterminados por la derecha paramilitar que vio y aun lo ve así, en nuestra lucha por derechos, el germen de un nuevo país más justo, democrático e igualitario, ideal que cuestiona sus intereses de acumulación y poder. Por la anterior vía también se ha hecho la guerra contra el pueblo.

Hoy nuestro país es testigo de cómo un sector insurgente ha decidido sentarse a dialogar con el régimen, producto de sus condiciones particulares y de la lectura que hacen de la marcha de la guerra revolucionaria. Ya han llegado las partes a acuerdos en dos puntos fundamentales: 1. El tema agrario y 2. Participación Política. El movimiento sindical colombiano, como actor social que ha vivido la guerra de frente, tiene mucho que opinar sobre la paz y la guerra.

Este proceso de diálogos entre las FARC-EP y el estado puede llevar a abrir puertas de mayor democracia e inclusión de los sectores pobres de nuestro país, pero no agota la lucha y los anhelos de cambio del pueblo colombiano; lo podríamos entender como la posibilidad de un periodo de paz que permita que las organizaciones populares nos reconfiguremos, nos reconstruyamos y podamos aportar más en el logro de la tan buscada democracia popular, la cual traerá la paz, pero con salud, educación, trabajo digno y participación política de los desposeídos.

Pero la paz para los trabajadores y trabajadoras colombianas significa:

  • Eliminación de todas las formas de contratación laboral que precarizan el empleo e impiden la sindicalización.
  • Garantías plenas para el ejercicio del derecho de Asociación Sindical.
  • Garantías para el establecimiento de la Negociación Colectiva y eliminación de los Pactos Colectivos y Contratos Sindicales, figuras de uso patronal para negarla.
  • Reparación colectiva al Movimiento Sindical que permita la sanción social y penal de los autores materiales e intelectuales del genocidio sindical de las ultimas dos décadas, así como el reconocimiento social a la labor de los Sindicatos como referente de democracia popular.
  • Derecho Universal a la Huelga como mecanismo para la solución de los conflictos colectivos.
  • Alza general de salarios.
  • Poder Político. 
Deseo, entonces, buen viento y buena mar  al proceso de paz y espero con optimismo que el proceso impulse cambios que lleven a una posible Colombia más incluyente, respeto los análisis que han llevado a la insurgencia a tomar este camino, pero al mismo tiempo tengo la absoluta certeza de que la lucha por el poder, la democracia y el socialismo, no terminara culminadas las negociaciones, a la paz de la clase obrera aun le espera un largo trecho.