jueves, 26 de diciembre de 2013

Aprovechemos este 26 de Diciembre para aprender de Mao Tse Tung.

 El 26 de Diciembre se conmemora un año más del nacimiento de Mao Tse Tung, dirigente revolucionario, miembro fundador del Partido Comunista Chino, y de la República popular China y de su etapa Socialista, que duro hasta el año 1976, cuando muere a la edad de 83 años.

Mucho se ha tergiversado el legado de Mao Tse Tung, acusándolo de genocida, de cruel dictador, nada más alejado de la realidad. Mao Tse Tung se caracterizó por ser un revolucionario que amo a su pueblo y que dio su vida por la liberación del pueblo Chino, fue amado sinceramente por los trabajadores, los campesinos, los intelectuales progresistas. Y esto  fue así porque les mostro la opción de la rebelión, pero no de cualquier rebelión, Mao unió al pueblo chino para luchar contra Japón que había invadido el norte de China pretendiendo anexarse ese territorio,  para luego afrontar los ataques de la Burguesía China del partido Kuomintang, lo que llevo a una sangrienta guerra civil, guerra civil que termina en 1949 con el triunfo de la revolución de Nueva Democracia, instaurándose la República Popular China. Posteriormente, también bajo la dirección de Mao, China asumiría la construcción Socialista, sistema económico que termino de sacar a este extenso país del atraso y lo volvió una potencia social y económica en solo 26 años, por ejemplo antes de 1949 el índice de analfabetismo era del 80% y el promedio de vida de la población era meramente 35 años, a su muerte, el índice de analfabetismo había bajado al 6% y el promedio de vida se duplicó a 70 años. Bajo la dirección de Mao se logró la industrialización del país y se conquisto la soberanía.

Es decir que una de las grandes lecciones que podríamos sacar de la revolución china es la posibilidad del Socialismo como un sistema económico y social que, como lo demostró la Revolución China, nos podría sacar de años de gobiernos corruptos y antipopulares, pero lo que quisiera enfatizar hoy, aprovechando esta conmemoración, son las lecciones organizativas que Mao nos dejó y que son de vital importancia para la Clase Obrera, la mayoría de ellas planteadas en su texto “Contra el Liberalismo”, unas sencillas orientaciones sobre cómo debería comportarse cualquier líder sindical a la hora de enfrentar sus tareas y si bien Mao se las daba a sus compañeros comunistas, estas también podríamos aplicarlas en nuestra lucha gremial. Algunas de ellas son:

·         “A sabiendas de que una persona está en un error, no sostener una discusión de principio con ella y dejar pasar las cosas para preservar la paz y la amistad, porque se trata de un conocido, paisano, condiscípulo, amigo íntimo, ser querido, viejo colega o viejo subordinado. O bien buscando mantenerse en buenos términos con esa persona, rozar apenas! el asunto en lugar de ir hasta el fondo. Así, tanto la colectividad como el individuo resultan perjudicados.
·         Hacer críticas irresponsables en privado en vez de plantear activamente sugerencias a la organización. No decir nada a los demás en su presencia, sino andar con chismes a sus espaldas; o callarse en las reuniones, pero murmurar después
·         Entregarse a ataques personales, armar líos, desahogar rencores personales o buscar venganza, en vez de debatir los puntos de vista erróneos y luchar contra ellos en bien de la unidad, el progreso y el buen cumplimiento del trabajo.
·         Escuchar opiniones incorrectas y no refutarlas, e incluso escuchar expresiones contrarrevolucionarias y no informar sobre ellas, tomándolas tranquilamente como si nada hubiera pasado.
·         Al hallarse entre las masas, no hacer propaganda ni agitación, no hablar en sus reuniones, no investigar ni hacerles preguntas, sino permanecer indiferente a ellas, sin mostrar la menor preocupación por su bienestar, olvidando que se es comunista y comportándose como una persona cualquiera.
·         No indignarse al ver que alguien perjudica los intereses de las masas, ni disuadirlo, ni impedir su acción, ni razonar con él, sino dejarle hacer.
·         Trabajar descuidadamente, sin plan ni orientación definidos; cumplir sólo con las formalidades y pasar los días vegetando: "mientras sea monje, tocaré la campana".
·         Tener conciencia de los propios errores pero no intentar corregirlos, tomando una actitud liberal para consigo mismo” (para leer el texto completo puede consultar http://www.marxists.org/espanol/mao/escritos/CL37s.html)

He citado solo algunas, las que he considerado más importantes, pero obviamente el poder ideológico de este texto está en todo su contenido, así que no estaría de más que le echáramos una leidita completa. Relajarnos en la lucha ideológica nos llena de mañas y problemas, somos trabajadores y trabajadoras que tenemos una responsabilidad no solo con la lucha de nuestro sindicato, sino con la lucha de toda una sociedad.

La clase Obrera tiene mucho que aprender de los revolucionarios del mundo, aprovechemos este 26 de Diciembre para aprender de Mao Tse Tung.

viernes, 6 de diciembre de 2013

La Paz de los Trabajadores y el Sindicalismo


Nuestro País ha transitado un largo periodo de Guerra Civil Revolucionaria, como consecuencia de unas estructuras económicas y políticas desiguales, muchas de ellas aún se mantienen, como la concentración de la tierra en manos de terratenientes, la carencia de derechos básicos como la salud, la educación, el trabajo y la total falta de democracia popular, que ha impedido la expresión de sectores diferentes a la Oligarquía colombiana, que año a año se enriquece mientras el pueblo sufre en medio de la miseria.

El movimiento Sindical también ha sufrido las consecuencias de esta guerra, viendo como durante años nuestros lideres mas capaces fueron asesinados y sindicatos enteros fueron exterminados por la derecha paramilitar que vio y aun lo ve así, en nuestra lucha por derechos, el germen de un nuevo país más justo, democrático e igualitario, ideal que cuestiona sus intereses de acumulación y poder. Por la anterior vía también se ha hecho la guerra contra el pueblo.

Hoy nuestro país es testigo de cómo un sector insurgente ha decidido sentarse a dialogar con el régimen, producto de sus condiciones particulares y de la lectura que hacen de la marcha de la guerra revolucionaria. Ya han llegado las partes a acuerdos en dos puntos fundamentales: 1. El tema agrario y 2. Participación Política. El movimiento sindical colombiano, como actor social que ha vivido la guerra de frente, tiene mucho que opinar sobre la paz y la guerra.

Este proceso de diálogos entre las FARC-EP y el estado puede llevar a abrir puertas de mayor democracia e inclusión de los sectores pobres de nuestro país, pero no agota la lucha y los anhelos de cambio del pueblo colombiano; lo podríamos entender como la posibilidad de un periodo de paz que permita que las organizaciones populares nos reconfiguremos, nos reconstruyamos y podamos aportar más en el logro de la tan buscada democracia popular, la cual traerá la paz, pero con salud, educación, trabajo digno y participación política de los desposeídos.

Pero la paz para los trabajadores y trabajadoras colombianas significa:

  • Eliminación de todas las formas de contratación laboral que precarizan el empleo e impiden la sindicalización.
  • Garantías plenas para el ejercicio del derecho de Asociación Sindical.
  • Garantías para el establecimiento de la Negociación Colectiva y eliminación de los Pactos Colectivos y Contratos Sindicales, figuras de uso patronal para negarla.
  • Reparación colectiva al Movimiento Sindical que permita la sanción social y penal de los autores materiales e intelectuales del genocidio sindical de las ultimas dos décadas, así como el reconocimiento social a la labor de los Sindicatos como referente de democracia popular.
  • Derecho Universal a la Huelga como mecanismo para la solución de los conflictos colectivos.
  • Alza general de salarios.
  • Poder Político. 
Deseo, entonces, buen viento y buena mar  al proceso de paz y espero con optimismo que el proceso impulse cambios que lleven a una posible Colombia más incluyente, respeto los análisis que han llevado a la insurgencia a tomar este camino, pero al mismo tiempo tengo la absoluta certeza de que la lucha por el poder, la democracia y el socialismo, no terminara culminadas las negociaciones, a la paz de la clase obrera aun le espera un largo trecho.