jueves, 23 de julio de 2015

De Sindicalistas inconsecuentes y otras tristezas

Hoy 23 de julio de 2015 lleva dos días de despedida sin justa causa, Ana Isabel Jaramillo Macias, secretaria de la Junta Nacional de Sintraemsdes, el principal Sindicato de la Rama de los Servicios Públicos en Colombia, después de un periodo de acoso laboral que sufrió por parte principalmente de su presidente Nestor Monsalve, situación de acoso laboral que ella documento extensamente en varios oficios que dirigió a la Junta Nacional de este mismo Sindicato, como una salida a esta situación la compañera Ana Isabel se afilio a SintraONGS, el sindicato que en Colombia afilia, entre otros, a los funcionarios de los mismos sindicatos, Ana Isabel no hizo sino seguir el ejemplo que por mas de 15 años aprendió de sus jefes, busco en la afiliación sindical la garantía a sus derechos laborales, los cuales también tiene como cualquier trabajador colombiano. La respuesta de la Junta Nacional de Sintraemsdes fue aprobar el despido sin justa causa con indemnización de Ana Isabel, temerosos seguramente de la presentación de un pliego de peticiones o de alguna otra medida que le diera fuero sindical, con la oposición, hay que decirlo, de dos directivos nacionales de esta Organización que votaron en contra y a los cuales reconozco su consecuencia al solicitar debido proceso para la compañera, la cual se había distinguido por 16 años de trabajo eficiente. Era tanta su preocupación por la situación que el presidente nacional de Sintraemsdes, deja la reunion de Junta Nacional que en ese momento presidia en Manizales, para desplazarse inmediatamente a Bogota, para sacar a patadas a Ana Isabel de la sede nacional, de donde fue echada como un perro.

Pero lo que no sabían estos  "sindicalistas", es que desde hace una semana Sintraongs tenia pliego listo y había elegido a la compañera como Comisión de Reclamos, ambas cosas Ana Isabel las rechazo tajantemente, no quería protección legal, quería comprobar que sus jefes actuaban como pensaban y practicaban toda las cosas que decían. En una decisión de dignidad notifico su afiliación a Sintraongs, envio sus quejas sustentadas con pruebas y espero la respuesta, la respuesta llego: ¡el despido!, no hubo un debido proceso, no se intento comprobar si ella tenia razón, no se escucho al trabajador ni se definieron mejores condiciones laborales. Ana Isabel estaba preparada, ya esperaba el despido varias veces advertido por el presidente nacional, aunque en el fondo tenia la esperanza en las palabras de equidad y en los discursos sobre derechos laborales que escuchó durante 15 años. Talvez estos "sindicalistas" piensen que golpearon a Sintraongs o que se libraron fácilmente de Ana Isabel, pero la verdad se han lanzado un ladrillo a sus propios pies, han mostrado su verdadera cara.

Toda esta historia yo quisiera que fuera falsa, que fuera una de las tantas calumnias que se hacen contra el sindicalismo en Colombia, pero no lo es, es verdadera y eso es lo horroroso, porque como sindicalista, como trabajador y como revolucionario, sigo creyendo en el poder del sindicalismo, en el poder de la organización obrera, muchos hemos luchado con ellos, hemos acompañado sus duras peleas, trasnochamos en las carpas y nos hemos desvelado leyendo a Lenin, a Marx, a Ignacio Torres Giraldo así como a tantos otros.

Este episodio contrasta con la manera en que honestos sindicalistas han reconocido nuestro derecho a la sindicalizacion, en Sindicatos como el de de Educadores de Risaralda SER, en Sintraemsdes Valledupar, en la CUT y en otras Organizaciones, donde hemos mejorado las condiciones laborales de los funcionarios manteniendo la sostenibilidad de las instituciones. Su comportamiento los enaltece y engrandece su labor sindical.

A pesar de todo esto, mantenemos la decisión y definición política de defender el Sindicalismo y a los Sindicatos, porque la clase obrera es superior a algunos de sus "dirigentes", sabemos que en la medida que avancemos hacia un sindicalismo verdadero que sea cada dia mas garante de los derechos laborales de todos, estos falsos "dirigentes sindicales" se quedaran en el camino, porque a un país justo y equitativo en el trabajo entraremos todos, ¡esa es la revolución en la que creo!.