miércoles, 22 de mayo de 2013

EL CAMINO DE LOS JÓVENES EN LA CENTRAL UNITARIA DE TRABAJADORES


La Juventud es el futuro, esta frase aunque cliché, es verdadera, no hay sociedad, organización o proceso que pueda permanecer en el tiempo, desarrollarse y fortalecerse sin que las nuevas generaciones asuman la tareas que el futuro depara. Por eso las organizaciones y sociedades históricamente han impulsado procesos de formación e inclusión de sus jóvenes para garantizar su supervivencia histórica y proyectar su desarrollo futuro.

Esta idea que parece obvia y de sentido común, fue ignorada por muchos años por el sindicalismo colombiano, afanado como estaba en sobrevivir el exterminio físico impulsado por el paramilitarismo durante la década de los 90 y al exterminio político impulsado por el estado neoliberal. Esta situación no nos debe impedir reconocer que no se tuvo visión estratégica y que se implantaron en las centrales sindicales malas prácticas organizativas y políticas, que impidieron su fortalecimiento y facilitaron que hoy el porcentaje de sindicalización apenas supere el 4% de la población trabajadora.

Es claro que las principales causas de la baja taza de sindicalización de los jóvenes trabajadores son la precarización laboral impulsada por el gobierno nacional, así como las políticas económicas neoliberales que empujan al desempleo a la mayoría de la población menor de 30 años, las cifras son elocuentes: La población joven (14 a 26 años) presentó una tasa de desempleo de 20,3%. Por sexo, la tasa se situó en 26,5% para las mujeres y 16,0% para los hombres. Con respecto al mismo período del año anterior, el desempleo de las mujeres disminuyó 2,5 puntos porcentuales, en tanto que para los hombres se incrementó 0,7 puntos porcentuales[1].

Lo anterior es lo que un sindicalista marxista llamaría “las condiciones objetivas”, es decir aquellas que se salen de la voluntad expresa del movimiento sindical, pero en lo que quiero hacer mayor acento es en esas cosas invisibles, comportamientos y actitudes e incluso concepciones que al interior del Movimiento Sindical impiden el avance de nuevos liderazgos, nuevas generaciones que impongan su toque, sin dejar de soñar con el socialismo propuesto por Marx a los Obreros desde el siglo pasado.

EL SINDROME DE “SOY INDISPENSABLE NADIE ME PUEDE REEMPLAZAR”

Algunos (léase bien, dice algunos) dirigentes sindicales que llevan mucho tiempo desempeñando funciones en las direcciones sindicales, consideran que las tareas que desarrollan no pueden ser desempeñadas por nadie más, que son los únicos que han nacido para hacerlas y por lo tanto no se pude brindar la oportunidad a otra persona y menos si es un joven sin experiencia, olvidan que alguna vez no sabían hacer lo que hoy si saben y que fue la lucha por aprender la que les permitió ganar ese importante conocimiento. Olvidan que pueden convertirse en los tutores y mentores desinteresados de las nuevas generaciones de dirigentes sindicales.

LA CONSIGNA QUE TODO LO PUEDE

Cuántas veces hemos gritado las consignas, fuerte, claro con convicción, lo hemos hecho en innumerables ocasiones y habrá que seguir haciéndolo, pero las consignas solas no nos acercan a los jóvenes, tenemos que buscar formas nuevas, encontrarlos en las redes sociales, hacer un esfuerzo de diseño para que nuestro material publicitario deje de ser feo y aburrido, para que los comunicados dejen de ser panfletos eternos que nadie lee. No podemos creer en el poder mágico de la consigna, hay que buscar una estética sindical que mantenga el espíritu de lucha, pero que también recoja los símbolos que hoy manejan los jóvenes trabajadores.

LA IDEA DE “PUEDES HACERLO PERO AUN NO”

Sucede también que algunos compañeros expresan públicamente su deseo de que los y las jóvenes sindicalistas expongan sus ideas, hagan sus encuentros, pero cuando esta joven decide asumir responsabilidades, proponer su nombre para ser elegido a cargos de representación, no falta el comentario “puedes hacerlo pero aun no”, “primero gatee mijo y después corra”. Es como decirles a los jóvenes que solo sean parte del paisaje pero que no lo transformen.  Esta idea debe ser cuestionada políticamente pero sobre todo con el aumento de la actividad sindical de los jóvenes, que dicho sea de paso, es limitada. Esto último nos lleva al siguiente problema.

“NO ME INTERESA EL SINDICATO, NO ES NECESARIO”

Como no todo es culpa de los compañeros directivos tradicionales, hay que reconocer que los jóvenes que hoy se vinculan laboralmente no están interesados en hacer parte de los sindicatos, por múltiples razones que pueden considerarse atenuantes a la hora de juzgar este poco interés: contratación laboral precaria que dificulta la sindicalización, extenuantes jornadas de trabajo, múltiples actividades adicionales exigidas por la sociedad contemporánea, Convenciones Colectivas que no aplican a los nuevos trabajadores, mala imagen de los sindicatos, etc; de todas formas no hay una corriente mayoritaria entre los jóvenes que los obligue a vincularse al sindicato, venimos con la cultura de la desorganización, del snobismo rampante, del nimierdismo y el individualismo. Consideran que la estabilidad laboral, el bienestar social y familiar vienen como consecuencia de un trabajo duro individual, que la sola preparación profesional basta. Se nos olvida que los grandes cambios económicos y sociales son producto del esfuerzo colectivo y organizado, ya sea a una escala menor como lo es mi Empresa o Rama de la Producción.

Las anteriores son solo algunas de las practicas que hoy debemos revaluar para hacer de nuestra Central una organización que combine el acumulado y experiencia de lucha de nuestros más aguerridos y aguerridas dirigentes sindicales con el empuje e iniciativa de las nuevas generaciones de trabajadores, permitiendo así que la CUT se fortalezca para enfrentar los escenarios de mayor explotación y miseria que hoy el capitalismo impone por doquier.